Es cierto,
siempre es algo que les pasa a los demás, que observas desde lejos, o desde más
cerca, pero de lo que, de todas formas, no formas parte... Siempre comentas
"Son mayores, pueden discernir el
bien del mal, y mientras se mantengan en lo platónico, no pasa nada..."
Señores, por favor, un poco de seriedad: el "famoso amor platónico" no existe, es un amor físico, que no
responde a los instintos ni a las reglas habituales... y que de momento no ha
tenido la ocasión de satisfacerse...
Un
departamento de comunicación, marketing y
publicidad de un gran hotel, como el nuestro, engloba a personas de todo
tipo, hombres, mujeres, gays, heteros, bisexuales, también implica la
colaboración con los departamentos, por lo que surgen algunas aventuras, y siempre que no
haya problemas o disminuciones en el rendimiento, la dirección no se mete en ello...
Pero en el
primer trimestre de 2002, tuvieron lugar dos pequeños escándalos en nuestra
comunidad: el romance de Natalia Sánchez Álvarez
(RRHH) con Cristina Puerto Segura
(Finanzas)... y el romance de Kenji Watanabe (el implacable y frío observador de
la realidad) con la chef Ayumi Mishima, enviada por la central para hacerse
cargo del nuevo restaurante sushi del
Hotel, y que me dio noticias de Ayako Wada: estaba esperando su primer hijo, aunque
añoraba irse de tapeo y de finos con
nosotros, por la Calle Larios...
Lo de Natalia y Cristina no sorprendió a nadie: las
dos hermosas como recién escapadas del monte Olimpo, con esa clase de belleza
natural que no necesita ningún aditivo o mejora artificial... Tuvieron que
viajar a San Sebastián para impartir un
seminario sobre las nuevas técnicas de motivación del personal, con otros dos
compañeros que tratarían de la relación con el cliente de empresa y las instituciones... Las sesiones de trabajo
comenzaron el viernes por la tarde, y se prolongaron hasta la mañana del
domingo, y en conjunto fueron muy agradables en los salones del “Hotel María Cristina”, sobre todo porque
los equipos eran pequeños al estar comenzando las actividades en el nuevo
Hotel; y tenían la impresión de estar luchando por implantar algo nuevo, una
metodología de trabajo recién traída desde Japón.
Compartieron habitación, pero "no pasó nada", tal vez por el
cansancio, se turnaron para darse una ducha de agua bien caliente, puesto que
era la hora de cenar, y luego, solo apetecía una copa de coñac, y mirar un
poco la tele, tumbadas boca abajo en
las camas...
¿Cómo
imaginas la hermosura de una diosa, algo así como Laetitia Casta de joven, combinada con Estella Warren,
y el toque sensual de la boca de Claudia Schiffer?
Bien, pues si no lo imaginas, tendrás que buscar esas fotos: Natalia y Cristina eran posiblemente las dos mujeres más atractivas
del “Hotel Imperial”...
Y se observaban
de reojo, tumbadas sobre las colchas, con sus camisones de raso y lencería...
era la primera vez que compartían habitación, por supuesto, y que
estaban tanto tiempo juntas sin nada que hacer, al margen de ver la televisión,
ver alguna película, pasear... y hablar, de sentí-mientos... Natalia, con su impresionante metro ochenta y
su larguísima melena negra, estaba más
acostumbrada que Cristina a llamar la atención, y ya había tenido un par de
experiencias lésbicas previamente.
Cristina, un metro setenta y cinco (sin los zapatos de tacón) de melena rubia
hasta la mitad de la espalda, quizás un poco más rellenita, de piel muy blanca, pero de todas
formas, muy hermosa... casi un sueño húmedo de cualquier adolescente...
masculino...
Algo me
contaron, un par de meses después de lo que había sucedido, puesto que no les
importaba el qué dirán, y una de sus canciones fetiche era "Mujer contra mujer"... Es cierto,
teniendo en cuenta lo hermosas y deseables que eran las dos para cualquier
varón heterosexual, se escucharon los
típicos comentarios machistas, "qué
desperdicio", pero no era cosa mía el juzgarlas, siempre y cuando no
incomodase al resto del equipo… Por eso,
les recomendé que se abstuvieran de cierto tipo de gestos demasiado íntimos en
público, como abrazarse o besarse durante el tiempo de trabajo, aunque no puse
ningún inconveniente a las caricias, o quizás un ligero beso...
En 2002,
todavía eran muy numerosos los "machotes
heterosexuales" que
disfrutaban humillando a los demás; pero la decisión de la empresa era primar
el rendimiento en el trabajo sobre las orientaciones personales; por lo que la
Dirección despidió a dos becarios de finanzas por sus comentarios sexistas, soeces y discriminatorios a la
menor ocasión... y uno de los ordenanzas también fue despedido… Cuando escribo
estas líneas, todavía siguen juntas, y tienen dos hijos muy hermosos, concebida
por inseminación artificial y un donante anónimo, que están creciendo rodeados
de amor... Yolanda y yo fuimos invitados a la boda, en 2003... Y Gonzalo y
Leyre hicieron las fotos…
La decisión
de Kenji Watanabe me sorprendió muchísimo, sobre todo
porque él tenía cuarenta años, y ella, veintiséis cuando se conocieron. Ayumi Mishima
había nacido en una buena familia de Kyoto,
la menor de cuatro hermanos, pero ya desde pequeña decidió decantarse por el
mundo de la restauración: por eso asistió a la mejor escuela primero de su
ciudad, y luego de Japón, para aprender las mejores técnicas de preparación del
sushi y del sashimi… y de otras muchas exquisiteces de la
alta cocina japonesa… Por su maestría, la contrataron para el “Hotel Imperial” de Málaga.
Todo en ella
era espectacular; su cutis perfecto y delicado, con una pizca de polvo de
arroz; su agilidad y destreza en el manejo
de los cuchillos; su ropa, cuidadísima;
su fulgurante rapidez a la hora de preparar los platos... Incluso en sus dos
disciplinas era posible innovar. Ayumi
formaba parte de un equipo de cocineros de prestigio, libraba tres días a la
semana, y se ofrecía a los clientes la posibilidad de cenas privadas en las mini-suite,
que por supuesto tenían un coste extra.
Fue durante
una de aquellas cenas, cuando se conocieron. Kenji
estaba agasajando a dos inversores italianos, que deseaban instalar un
restaurante italiano de prestigio en una de las zonas disponibles del “Hotel Imperial Marbella”,
y después de recorrer las nuevas instalaciones, eligieron cenar allí, a ser
posible, el famoso sushi... Watanabe
llamó al restaurante de Málaga y, en menos de una hora, llegaron en taxi Ayumi,
su ayudante y los peces frescos que utilizarían aquella noche, además del
pequeño carrito con los complementos que pudieran necesitar, se
presentaron en la mini-suite de los señores Alexandro Ferrani del Monico y Giovani Crampone Romano...
Bajo la luz brillante, los movimientos de las
hojas eran mucho más brillantes e hipnóticos, y de ellas salieron más de veinte
platos principales y de acompañamiento.
Los clientes quedaron super
satisfechos, y también el señor Watanabe...
Desde entonces, el "Ferrani-Crampone"
es uno de los restaurantes mejor considerados
en la costa... y viene gente desde Málaga hasta Marbella, para disfrutar de un local que aúna lo más nuevo y lo más tradicional, “con el verdadero sabor de la pasta fresca”,
que le gustaría al mismísimo chef Gordon Ramsey... se dice, se comenta que ya
estuvo allí en 2004, y disfrutó muchísimo de la experiencia, aunque solo le
llamaron como invitado, no como una necesidad…
Y junto a él, se inauguró en 2003 un nuevo
"Sushi Dojo",
con el chef Wasazi Hironue.
El mismo movimiento se produjo, hasta 2006, en todos los hoteles del grupo:
ofrecer en ellos restaurantes temáticos variados, al margen de los ofrecidos
por las cocinas de excelente calidad...
Y los fines de semana, se ofrecían a precios más populares en los comedores del
Hotel, los mismos productos que en los restaurantes temáticos...
Pero
volviendo a lo que nos interesa, la relación entre Kenji Watanabe
y Ayumi Mishima, no me enteré de nada
hasta febrero de 2002, cuando me pidió que, como su mejor amigo y “leal adversario en el kendo”,
intercediera ante ella, para garantizarle
que era una persona honrada, digna de confianza y con una sólida reputación...
y ella me solicitó que hiciera lo mismo: ambos tenían familia en Japón, pero
este tipo de gestiones era mejor que las efectuara un amigo. Unos días después,
celebramos una pequeña ceremonia del té (para la que me había estado preparando
mucho tiempo), durante la cual se intercambiaron las fórmulas ceremoniales y el
siguiente paso, fue la boda propiamente dicha, que se celebró en un pequeño
santuario sintoísta cerca de Marbella,
el cuatro de abril del mismo año 2002.
A diferencia de la mayoría de las ceremonias occidentales, la ceremonia de boda japonesa
es estrictamente para la familia y algunos cuantos amigos…. Esta ceremonia está
llena de símbolos interesantes, como la especie de gorro que luce la novia y que
vaya pintada de blanco para simbolizar su pureza y virginidad. Generalmente, la novia viste un kimono blanco, pero puede utilizar también
distintos colores, a diferencia del novio, quien utiliza siempre un kimono negro. Según la religión japonesa
(sintoísmo), las ceremonias empiezan con un ritual de purificación, o “shubatsu”. Luego, el sacerdote u
oficiante de la ceremonia recita una plegaria en japonés y se procede a lo que
se conoce como “sansankudo”: los
novios intercambian tres copas de sake para
luego intercambiar los anillos.
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