jueves, 21 de agosto de 2014

68. Relaciones fronterizas.

Es cierto, siempre es algo que les pasa a los demás, que observas desde lejos, o desde más cerca, pero de lo que, de todas formas, no formas parte... Siempre comentas "Son mayores, pueden discernir el bien del mal, y mientras se mantengan en lo platónico, no pasa nada..." Señores, por favor, un poco de seriedad: el "famoso amor platónico" no existe, es un amor físico, que no responde a los instintos ni a las reglas habituales... y que de momento no ha tenido la ocasión de satisfacerse... 

Un departamento de comunicación, marketing y publicidad de un gran hotel, como el nuestro, engloba a personas de todo tipo, hombres, mujeres, gays, heteros, bisexuales, también implica la colaboración con los departamentos, por lo que surgen algunas aventuras, y siempre que no haya problemas o disminuciones en el rendimiento, la dirección no se mete en ello...

Pero en el primer trimestre de 2002, tuvieron lugar dos pequeños escándalos en nuestra comunidad: el romance de Natalia Sánchez Álvarez (RRHH) con Cristina Puerto Segura (Finanzas)... y el romance de Kenji Watanabe (el implacable y frío observador de la realidad) con la chef Ayumi Mishima, enviada por la central para hacerse cargo del nuevo restaurante sushi del Hotel, y que me dio noticias de Ayako Wada: estaba esperando su primer hijo, aunque añoraba irse de tapeo y de finos con nosotros, por la Calle Larios...

Lo de Natalia y Cristina no sorprendió a nadie: las dos hermosas como recién escapadas del monte Olimpo, con esa clase de belleza natural que no necesita ningún aditivo o mejora artificial... Tuvieron que viajar a San Sebastián para impartir un seminario sobre las nuevas técnicas de motivación del personal, con otros dos compañeros que tratarían de la relación con el cliente de empresa y las instituciones... Las sesiones de trabajo comenzaron el viernes por la tarde, y se prolongaron hasta la mañana del domingo, y en conjunto fueron muy agradables en los salones del “Hotel María Cristina”, sobre todo porque los equipos eran pequeños al estar comenzando las actividades en el nuevo Hotel; y tenían la impresión de estar luchando por implantar algo nuevo, una metodología de trabajo recién traída desde Japón.

Compartieron habitación, pero "no pasó nada", tal vez por el cansancio, se turnaron para darse una ducha de agua bien caliente, puesto que era la hora de cenar, y luego, solo apetecía una copa de coñac, y mirar un poco la tele, tumbadas boca abajo en las camas...

¿Cómo imaginas la hermosura de una diosa, algo así como Laetitia Casta de joven, combinada con Estella Warren, y el toque sensual de la boca de Claudia Schiffer? Bien, pues si no lo imaginas, tendrás que buscar esas fotos: Natalia y Cristina eran posiblemente las dos mujeres más atractivas del “Hotel Imperial”...

 Y se observaban de reojo, tumbadas sobre las colchas, con sus camisones de raso y lencería... era la primera vez que compartían habitación, por supuesto, y que estaban tanto tiempo juntas sin nada que hacer, al margen de ver la televisión, ver alguna película, pasear... y hablar, de sentí-mientos... Natalia, con su impresionante metro ochenta y su larguísima melena negra, estaba más acostumbrada que Cristina a llamar la atención, y ya había tenido un par de experiencias lésbicas previamente. Cristina, un metro setenta y cinco (sin los zapatos de tacón) de melena rubia hasta la mitad de la espalda, quizás un poco más rellenita, de piel muy blanca, pero de todas formas, muy hermosa... casi un sueño húmedo de cualquier adolescente... masculino...

Algo me contaron, un par de meses después de lo que había sucedido, puesto que no les importaba el qué dirán, y una de sus canciones fetiche era "Mujer contra mujer"... Es cierto, teniendo en cuenta lo hermosas y deseables que eran las dos para cualquier varón heterosexual, se escucharon los  típicos comentarios machistas, "qué desperdicio", pero no era cosa mía el juzgarlas, siempre y cuando no incomodase al resto del equipo…  Por eso, les recomendé que se abstuvieran de cierto tipo de gestos demasiado íntimos en público, como abrazarse o besarse durante el tiempo de trabajo, aunque no puse ningún inconveniente a las caricias, o quizás un ligero beso...

En 2002, todavía eran muy numerosos los "machotes heterosexuales" que disfrutaban humillando a los demás; pero la decisión de la empresa era primar el rendimiento en el trabajo sobre las orientaciones personales; por lo que la Dirección despidió a dos becarios de finanzas por sus comentarios sexistas, soeces y discriminatorios a la menor ocasión... y uno de los ordenanzas también fue despedido… Cuando escribo estas líneas, todavía siguen juntas, y tienen dos hijos muy hermosos, concebida por inseminación artificial y un donante anónimo, que están creciendo rodeados de amor... Yolanda y yo fuimos invitados a la boda, en 2003... Y Gonzalo y Leyre hicieron las fotos…

La decisión de Kenji Watanabe me sorprendió muchísimo, sobre todo porque él tenía cuarenta años, y ella, veintiséis cuando se conocieron. Ayumi Mishima había nacido en una buena familia de Kyoto, la menor de cuatro hermanos, pero ya desde pequeña decidió decantarse por el mundo de la restauración: por eso asistió a la mejor escuela primero de su ciudad, y luego de Japón, para aprender las mejores técnicas de preparación del sushi y del sashimi… y de otras muchas exquisiteces de la alta cocina japonesa… Por su maestría, la contrataron para el “Hotel Imperial” de Málaga.

Todo en ella era espectacular; su cutis perfecto y delicado, con una pizca de polvo de arroz; su agilidad y destreza en el manejo de los cuchillos; su ropa, cuidadísima; su fulgurante rapidez a la hora de preparar los platos... Incluso en sus dos disciplinas era posible innovar. Ayumi formaba parte de un equipo de cocineros de prestigio, libraba tres días a la semana, y se ofrecía a los clientes la posibilidad de cenas privadas en las mini-suite, que por supuesto tenían un coste extra.
           
Fue durante una de aquellas cenas, cuando se conocieron. Kenji estaba agasajando a dos inversores italianos, que deseaban instalar un restaurante italiano de prestigio en una de las zonas disponibles del “Hotel Imperial Marbella”, y después de recorrer las nuevas instalaciones, eligieron cenar allí, a ser posible, el famoso sushi... Watanabe llamó al restaurante de Málaga y, en menos de una hora, llegaron en taxi Ayumi, su ayudante y los peces frescos que utilizarían aquella noche, además del pequeño carrito con los complementos que pudieran necesitar, se presentaron en la mini-suite de los señores Alexandro Ferrani del Monico y Giovani Crampone Romano...

 Bajo la luz brillante, los movimientos de las hojas eran mucho más brillantes e hipnóticos, y de ellas salieron más de veinte platos principales y de acompañamiento. Los clientes quedaron super satisfechos, y también el señor Watanabe... Desde entonces, el "Ferrani-Crampone" es uno de los restaurantes mejor considerados en la costa... y viene gente desde Málaga hasta Marbella, para disfrutar de un local que aúna lo más nuevo y lo más tradicional, “con el verdadero sabor de la pasta fresca”, que le gustaría al mismísimo chef Gordon Ramsey... se dice, se comenta que ya estuvo allí en 2004, y disfrutó muchísimo de la experiencia, aunque solo le llamaron como invitado, no como una necesidad…

 Y junto a él, se inauguró en 2003 un nuevo "Sushi Dojo", con el chef Wasazi Hironue. El mismo movimiento se produjo, hasta 2006, en todos los hoteles del grupo: ofrecer en ellos restaurantes temáticos variados, al margen de los ofrecidos por las cocinas de excelente calidad... Y los fines de semana, se ofrecían a precios más populares en los comedores del Hotel, los mismos productos que en los restaurantes temáticos...

Pero volviendo a lo que nos interesa, la relación entre Kenji Watanabe y Ayumi Mishima, no me enteré de nada hasta febrero de 2002, cuando me pidió que, como su mejor amigo y “leal adversario en el kendo”, intercediera ante ella, para garantizarle que era una persona honrada, digna de confianza y con una sólida reputación... y ella me solicitó que hiciera lo mismo: ambos tenían familia en Japón, pero este tipo de gestiones era mejor que las efectuara un amigo. Unos días después, celebramos una pequeña ceremonia del té (para la que me había estado preparando mucho tiempo), durante la cual se intercambiaron las fórmulas ceremoniales y el siguiente paso, fue la boda propiamente dicha, que se celebró en un pequeño santuario sintoísta cerca de Marbella, el cuatro de abril del mismo año 2002.


            A diferencia de la mayoría de las ceremonias occidentales, la ceremonia de boda japonesa es estrictamente para la familia y algunos cuantos amigos…. Esta ceremonia está llena de símbolos interesantes, como la especie de gorro que luce la novia y que vaya pintada de blanco para simbolizar su pureza y virginidad. Generalmente, la novia viste un kimono blanco, pero puede utilizar también distintos colores, a diferencia del novio, quien utiliza siempre un kimono negro. Según la religión japonesa (sintoísmo), las ceremonias empiezan con un ritual de purificación, o “shubatsu”. Luego, el sacerdote u oficiante de la ceremonia recita una plegaria en japonés y se procede a lo que se conoce como “sansankudo”: los novios intercambian tres copas de sake para luego intercambiar los anillos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario