Muchas veces, demasiadas desde aquél viaje al Sur en la semana santa de
1995, me he preguntado cómo sería ahora mi vida, cómo habrían cambiado mis
sueños, realidades, prioridades, intereses... si hubiera perdido aquél
autobús... Y tengo miedo, en los escasos momentos que preceden al despertar, de
abrir los ojos, y comprobar que todo este tiempo, todos estos sacrificios, pero
a la vez, cada arranque de felicidad en estado puro, se hubieran convertido en
eso: en la sombra de un sueño...
Por eso, esta tarde de domingo, mientras Yolanda lee un libro de terror en
su despacho, Luis monta en bici con los amigos, y Claudia practica kárate en el
sótano con su amiga Mar, aprovecho para sentarme frente al teclado, y empezar a
recordar mi historia... o mejor dicho, mis historias de amor...
Supongo que he tenido bastante suerte en la vida, sobre todo desde que
Yolanda se cruzó en mi camino: aunque trabaje en un hotel del centro de Málaga,
y colabore esporádicamente con una agencia de fotografía especializada en bodas
(“La magia de tus ojos. Lo mejor para tu
boda”), he realizado diversos cambios de rumbo en mi vida, y logrado lo más
parecido a la felicidad y a la autorrealización... Pero estoy empezando a
ganarme la vida como escritor "serio", llevo más de dos años
redactando varios blogs... y publicando algunas antologías de versos, cuentos,
y relatos de amor... Además de mis tareas para la “Corporación Yamashita”…
Es cierto, hemos tenido nuestros problemas, nuestras
crisis, nuestras dosis de tristeza... pero lo más importante: nos hemos tenido
siempre el uno al otro… y un puñado de grandes y buenos amigos... Aquellas
noches de luna llena, paseando juntos por la playa en pleno enero... El
amanecer sobre el acantilado en la costa de Asturias... La emoción de nuestra
primera ecografía cuando nos quedamos embarazados de Luis... Esas "crêpes"
con chocolate al pie de la Torre Eiffel... Me da miedo olvidar las cosas, que
han formado parte de mi vida, las personas que he amado...
Mi nombre es Ismael… Mi mujer se llama Yolanda… y estas
son nuestras historias…
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