Incluso
con dos niños en casa, sobre todo siendo Luis un pequeño terrorista en
potencia, debo confesar que no me
extrañó demasiado la decisión de Yolanda, el mes de enero de 2004, de imprimir
un cambio más o menos radical en su vida… al menos en el ámbito laboral.
A
pesar de su creciente éxito en el ramo de la asesoría de empresas, yo llevaba
unos meses notando que crecía en ella la
insatisfacción…
“Estoy cansada de hacer siempre el
mismo trabajo”, me dijo,
entre cambio y cambio de pañales de la pequeña Claudia… “Ya estoy incluso bastante harta
de mi trabajo, de pasar todas las mañanas haciendo lo mismo… Hace ya demasiado
tiempo que ha dejado de representar un reto para mí… Además, no me gusta juzgar
a la gente, ni tener un poder desmedido sobre sus posibilidades laborales… Me
gustaría dejarlo todo, al menos por un tiempo, y centrarme en lo que me llena
de verdad, el trato con los menores en riesgo de marginación social… Me gusta
trabajar con ellos, sentirme útil para la sociedad… ¿Tú que opinas, Ismael?”
¿Y yo, qué podía opinar, si sabía que de ello
podía depender su felicidad? Afortunadamente, con el sueldo que estaba cobrando
por mis tareas para el “Hotel Imperial”
de Málaga, y también para el de Marbella, sin contar con las otras funciones
que realizaba para la Corporación Natori Fujita, mis ingresos eran lo bastante
elevados para permitirme incluso que ella dejara de trabajar si tal era su
voluntad… Además, era plenamente consciente de su frustración, y de sus ganas
de ayudar a los más desprotegidos… Por lo que le dí la única respuesta posible…
“Querida Yolanda… Creo que ha
llegado el momento de que hagas lo que realmente te hace feliz… No hay nada más
importante que dedicarse a perseguir tus sueños… Adelante, pues… Pero siempre y
cuando no descuides tus funciones en esta casa, y con tu familia…”
Esta última frase se la dije con el típico tonillo que utiliza un maestro de
escuela… Por lo que tampoco me extrañó demasiado su reacción: pegarme una
soberana colleja (creo que todavía me duele un poquito al recordarla)… y luego
uno de esos besos de película para compensarme…
Durante los primeros meses del año 2004,
Yolanda se tomó por lo tanto un periodo sabático, pidiendo una excedencia en la
consultoría para la que trabajaba, para reorganizar su vida y dedicarse de
lleno a reformar su página web, pues tenía muy claro que era su mejor carta de
presentación, además de una poderosa herramienta a la hora de ofrecer sus
servicios como consultora independiente a determinadas autoridades e
instituciones públicas y privadas. También se puso en contacto con varias ONGS
que trabajaban con menores en situaciones de exclusión social… Y por último, se
informó exhaustivamente sobre lo que en aquél momento se estaba haciendo en los
colegios e institutos de Málaga y alrededores…
Lo
que descubrió hasta el verano no dejaba de inquietarla: es cierto que estaba la
figura de los orientadores escolares, pero la mayor parte del tiempo carecían
del tiempo y de los medios necesarios para dedicarles a los menores toda la
atención que necesitaban… Que no es suficiente con tener a una persona en los
centros escolares, también es necesario disponer del tiempo necesario para
realizar una labor plenamente efectiva…
Durante
aquél verano, también contactó con varios psicólogos y consultores
independientes, muchos de ellos amigos a los que había conocido en los años
precedentes, para enviarles la información pertinente, y al mismo tiempo
ofrecerles la oportunidad de participar en el proyecto… Así nació “Tuayudaenlared.com”… En la actualidad,
esta página web que cuenta con casi un centenar de colaboradores en toda
España, es muy conocida, pero los primeros tiempos no fueron demasiado
sencillos…
Primero
contactó con los departamentos de orientación al menor del centro de Málaga, y
con los profesionales que desarrollaban sus funciones en los centros educativos
de Málaga, ofreciéndoles sus servicios como asesoría independiente… Luego,
llegó a unos acuerdos con los directores de los centros y con los responsables
de las administraciones públicas, para solicitar las subvenciones y los
permisos necesarios… Y finalmente, incluyó enlaces con la página web de los
centros educativos, al mismo tiempo que ponía carteles en los tablones de
anuncios de los centros… y de los cibercafés de toda Málaga y alrededores…
Al
principio, no eran más de cuatro personas, incluyendo desde el primer momento a
Rómulo Merayo Gómez, Sagra Fernandez Arias y Montse Deu Diez… Ellos fueron los
integrantes de la línea dura… Y juntos participaron desde el primer momento en
el desarrollo e implementación de la red, y colaboraron incluso en la búsqueda
de subvenciones, los contactos con los centros escolares y las pegadas de
carteles en los tablones de anuncios… Ahora, mirándolo con la perspectiva que
da el paso de los años, comprendo que sin ellos no se hubiera podido comenzar
el proyecto…
Todas
las noches, al filo de las ocho y media, durante aquél verano del año 2004, se
reunían con nosotros en casa, o bien por internet, para ir comentando la
evolución del proyecto, aportar nuevas ideas (incluso la distribución de
octavillas en la puerta de los centros escolares o la colaboración con las
asociaciones de padres de alumnos y profesores nació en una de esas reuniones
on-line) y darse ánimos mutuamente…
También
colaboraron en los estudios de la viabilidad del proyecto. Pues todos sabemos
cómo funcionan las subvenciones en nuestro país, ¿verdad?... No se trata
solamente de tener un proyecto interesante y que puede resultar de utilidad,
antes hay que demostrar que es viable… Menos mal que, al realizarse las
reuniones en casa, utilizando una habitación en la segunda planta, no teníamos
que ocuparnos de pagar alquileres, y que las teleconferencias funcionaban con
normalidad, que de lo contrario, el nivel de gastos podría haber sido elevado…
Realmente, la única compra importante que tuvimos que realizar, pensando en un
futuro inmediato y en la máxima adaptación del proyecto, fue un potente
ordenador de torre con gran capacidad de almacenamiento y de proceso de datos
que quedó instalado en el despacho del ático,, que haría de servidor, y cinco
ordenadores portátiles que les permitirían trabajar desde sus casas…
Del diseño de la web propiamente dicha se
encargó nuestro amigo Enrique Krause Buedo, un fantástico informático y genial
ilustrador, que también se incorporó al proyecto desde el primer momento,
aunque trabajaba en varios periódicos nacionales. Y por fin, el tres de
septiembre de 2004, todo estaba listo…
Las
primeras semanas fueron bastante duras, no precisamente por el exceso de
trabajo, sino por todo lo contrario: los equipos estaban dispuestos para
ayudar, en principio de manera altruista; el diseño de la red era perfecto,
incluyendo vínculos con asociaciones de padres y alumnos; las octavillas estaban
distribuidas… Pero el número de visitas era muy escaso… al igual que las
consultas realizadas…
Fue
por aquél entonces cuando se les ocurrió anunciarse en la revistas para
adolescentes… Y empezaron a llegar las consultas, muchas de ellas por temas amorosos…
pero también algunos casos de “mobbing”,
de malos tratos… Y también funcionó el “boca
a boca”. O incluso el “boca a oreja”…
Y
han ido pasando los años… Los éxitos, y algunos fracasos terminados en
suicidio, se han ido multiplicando… Las subvenciones han ido llegando, a veces
con cuentagotas, pero la web se ha estabilizado… Y aunque siguen sin cobrar
demasiado, los colaboradores también reciben un pequeño incentivo por su
trabajo, aunque lo que más les llena es la satisfacción del trabajo bien hecho…
Incluso han comenzado a colaborar con diversos centros de internamiento de
menores, atendiendo a adolescentes con
problemas en su propio idioma…
Y
lo más importante, Yolanda, aunque sigue colaborando con algunas asesorías de
empresas en la web (que es su principal fuente de ingresos)… es intensamente
feliz con el trabajo realizado…
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